martes, 6 de febrero de 2007

carta sin receptor

Herma loca, no puedo evitar recordarte mientras me pongo al lado del camino con Fito, o cuando Silvio habla con los compañeros poetas en playa giron, me inspiraste, me reviviste y me cambiaste, la poesía escrita no tiene sentido sin ti, ya no hay pan con mermelada y mantequilla que me complazca, es más me sabe a melancolía si no lo preparas tu, si no lo como sentado en el metro mientras me cuentas de tus planes de montar un circo. Ahora estas pero no te veo, nos divide un mar grande, tu en España haciendo locuras, yo acá intentando hacerlas. Se que no me recuerdas, hasta crees que no me importas y nada, no puedo hacer nada, solo extrañarte, por un tiempo fuimos familia, nuestra única familia, unos dañados soñadores, ahora solo soy un soñador medio dañado, me falta tu mitad. Como en 100 años de soledad tejo y destejo mi mortaja mientras espero por ti para fumar juntos.
Esta ciudad era tan nuestra, cada rincón era un espacio para soñar, para ver, para contar, quizá en otra vida, donde yo no este tan triste ni tu tan molesta nos volvamos a encontrar, hasta pienso que podríamos ser felices, quizá hasta podríamos reencarnar en perros de la misma camada, o payasos del mismo circo. Quizá hasta encontremos dueños o por lo menos alguien que nos entienda.
Por ahora en esta vida me quedan muchos recuerdos, recuerdos de alcohol, porros, amor y desamor, si algo tenemos en común es eso, el puto desamor, que malo que esto no llegue a tus manos, que malo que no sepas que pienso en ti, que eres mi herma loca, que eres aún la persona con la que espero mochilear desde caracas hasta la patagonia, pasando aunque no te guste por Ecuador. Te quiero volver a ver, disculparme por alejarte, por no terminar de comprenderte, por no ayudarte y por dejar que te marcharas.
Mientras tanto acá seguiré andando sin buscarte pero con la certeza de que ando para encontrarte. Herma siempre serás mi maga y acá te extraño y recuerdo.

No hay comentarios: